Resúmenes mensuales
Desde el inicio de la actividad de Jisconsultoria me comprometo mensualmente a enviar, al conjunto de empresarios con los que he llegado a contactar, un resumen de la actualidad y los contenidos añadidos en la web.
Tal compromiso empezó como una forma natural de mantener el contacto con mi entorno de profesionales, posteriormente a raíz de los mensajes de apoyo y los comentarios de muchos aportando sus ideas me ha ido motivando cada vez más a una implicación mayor.
En este espacio voy incorporando esos resumenes y mi comentario personal del mes más reciente.
COMENTARIO DE ENERO:
Buenas tardes a todos, amigos, clientes y colaboradores de Jis Consultoria,
De presupuestos y jubilaciones.
Acabado el 2009, los empresarios me piden analizar los números pasados y hacer una proyección de lo que puede devenir en el futuro.En el primer caso los números no asustan a nadie, y no precisamente porque sean buenos y sí porque por primera vez en mucho tiempo, tras la ‘orgía’ de los últimos años, el empresario ha mirado con lupa mensualmente la evolución de sus cuentas y ha pedido consejo para tomar medidas y mejorarlos, en muchas empresas hemos quitado grasa y replanteado las políticas comerciales que en buena parte han cumplido las expectativas por lo que hemos cerrado el ejercicio mejor de lo esperado hace tan solo unos meses, doce.
En definitiva, no asustan porque ya lo tenían asumido.
En cualquier caso si se han hecho las cosas con rigor se habrán preparado las empresas para afrontar el complicado 2010 con cierta holgura y quizás los siguientes años con mayor alegría, eso sí a base de esfuerzo.
Si nos alargamos más allá en el tiempo, nos debería empezar a preocupar la nueva iniciativa del gobierno de Madrid respecto a su voluntar de ampliar por ‘decreto ley’ la edad de jubilación hasta los 67 años, si bien para uno, a años vista le pueda parecer que tal circunstancia no le afecte en su actual visión laboral e incluso pueda pensar que queda mucho por llover para posteriores cambios en dirección opuesta.No obstante, aunque sea solo para enjuiciar tal medida en mi caso como ejemplo no me veo trabajando a los 67 años pero tampoco a los 65 ni tan siquiera a los 60. Y si hablo de mi hablo de un operario de la construcción subido a un andamio a los 67 años. Actualmente estoy liderando un proyecto donde más de un 65% de la plantilla (170 trabajadores) superan la edad de 50 años y ya actualmente nos planteamos serias dudas respecto a la rentabilidad de su rendimiento (obviamente la alternativa no existe, no hay huecos en estructura para recolocarlos una vez pierden su capacidad física o destreza y a la vez son caros de finiquitar o de prejubilar), pero ¿qué hacer con ellos si por falta de voluntad o incapacidad física son incapaces de rendir subidos a un andamio?, dejamos como empresa de ser competitivos y cada año que pasa daremos un paso para atrás, amén de cada vez asumir más bajas y de que su salario por convenio más mejoras históricas ya esta desfasado respecto a la situación actual y más aún cuando empresas de la competencia contratan y nadie les dice nada, a ‘personal sin papeles’ y en no pocos casos crean y desaparecen empresas.Y si seguimos pensando nos damos cuenta que este tipo de personal, que agradecería poderse jubilar a los 55 años, está tapando la posibilidad de gente joven, actualmente desocupados, para formarse y querer incorporarse al mercado laboral, con menos experiencia pero seguro que con mayor energía.Por todo ello no entiendo esa ampliación de la edad de jubilación, amén de perder competitividad las empresas, generar un desasosiego al que tras años de trabajo pensaba disfrutar a partir de los 65 y en definitiva para en lugar de asumir las arcas del estado un coste por jubilación lo deberán igualmente asumir por desocupación (obviamente no en la misma cuantía ni en duración) ya que por otro lado a la hora de recaudar les debería dar igual de si el que cotiza tiene 32 ó 63 años.
En cualquier caso a mi parecer tiene la noticia más ‘contras’ que ‘pros’.
La solución para otras empresas que he gestionado y quizás para buena parte del tejido empresarial es la subcontratación casi total del personal, en definitiva pasar el muerto a un tercero a costa de perder algo de rentabilidad. Las empresas a las que he convencido de ello son las que antes he conseguido revertir y de paso han pasado a ser ágiles en la adaptación a cambios de mercado.
Suerte.